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Recibimos una carta que nos ha emocionado. Y hemos querido responder como mejor sabemos: compartiendo.

Hay cartas que no se leen, se sienten. La que hemos recibido de parte de la Hospitalidad Diocesana de Nuestra Señora de Lourdes es una de esas. Y no podíamos guardárnosla. Porque en Regma creemos que compartir lo bueno —el helado, los recuerdos, las historias y también la gratitud— es una de las formas más bonitas de devolverle a la vida lo que la vida nos da.

En esta ocasión, la vida nos ha dado la oportunidad de acompañarles un año más en su peregrinación a Lourdes. Y aunque nuestro granito de arena haya sido dulce y de la “tierruca”, nos emociona saber que sirvió para que quienes estaban lejos de casa se sintieran un poco más cerca.

Como dice su presidente, Aurelio Ruiz, “acompañar y servir a quienes más lo necesitan” es una labor tan importante como invisible. Y nosotros no queremos que lo sea. Por eso lo decimos bien alto: sois vosotros los que hacéis posible que esta sociedad funcione mejor. Nosotros solo intentamos estar a la altura.

En Regma creemos en una forma de hacer empresa que no se mide solo en cifras. Se mide en sonrisas, en personas, en momentos compartidos. Por eso, nuestras acciones de Responsabilidad Social Corporativa no son una estrategia, son una consecuencia natural de nuestros valores: tradición, cercanía, compromiso y comunidad.

A todos los que dedicáis vuestro tiempo a mejorar el mundo, gracias por dejarnos sumar. Seguiremos aquí, helado en mano, haciendo lo que sabemos hacer. Porque ayudar también sabe a casa.